Los exfoliantes faciales están formulados para eliminar las células muertas, el exceso de grasa y las impurezas que se acumulan en la superficie de la piel, dejando el rostro más limpio, uniforme y receptivo. Pero su función va mucho más allá de una limpieza superficial, ya que incorporarlos en tu rutina puede ayudarte a:
- Mejorar la textura de la piel, dejándola más suave, lisa y con un acabado uniforme.
- Reducir la apariencia de los poros, ya que limpian en profundidad y liberan obstrucciones.
- Prevenir imperfecciones, al evitar la acumulación de grasa y suciedad que puede derivar en puntos negros o espinillas.
- Potenciar la eficacia de tus tratamientos, preparando la piel para que absorba mejor sérums, hidratantes y otros productos.
Por último, utilizar un exfoliante facial una o dos veces por semana puede marcar la diferencia en cómo se ve y se siente tu piel. Es un gesto sencillo que mejora la luminosidad, afina la textura y transforma tu rutina de cuidado en un ritual más eficaz y consciente
¿Cuántos tipos de exfoliante facial existen actualmente?
Hay dos tipos principales de exfoliante para la cara: los físicos y los químicos. Ambos ayudan a renovar la superficie de la piel, pero lo hacen de formas distintas. Si no tienes claro cuál elegir, aquí te explicamos cómo funciona cada uno y qué tipo de piel suele beneficiarse más:
Exfoliantes físicos
Si te gusta notar la exfoliación mientras limpias tu piel, los exfoliantes físicos pueden ser tu mejor opción. Contienen pequeñas partículas que arrastran las células muertas al masajear el rostro, dejando una sensación de limpieza inmediata. Son ideales para piel normal, mixta o grasa, y para quienes buscan una textura más uniforme al instante.
Exfoliantes químicos
Si prefieres una opción más suave, pero igual de eficaz, los exfoliantes químicos utilizan ácidos como el glicólico o el salicílico para disolver las células muertas sin necesidad de frotar. Están especialmente indicados para pieles sensibles, con tendencia acneica o con textura irregular, ya que actúan de forma uniforme y ayudan a mejorar el tono y la apariencia de los poros.
¿Y cuál elegir? Depende de cómo responde tu piel y de lo que buscas en tu rutina. Lo importante es optar por una fórmula que se adapte a lo que necesitas ahora, sin comprometer el equilibrio ni la eficacia.
Ahora, si tienes dudas, puedes solicitar una consulta online y recibir el asesoramiento de nuestros beauty advisors. Ellos te ayudarán a elegir con criterio y pensando en lo que mejor funciona para tu piel.